LA SOPA DE PIEDRAS

Hace muchos años, mi madre me contaba un cuento que en su momento entretenía muy bien a un niño pequeño, pero que hoy ofrece una enseñanza y también invita a una reflexión a quienes ejercemos el diseño gráfico.

El cuento habla de un hombre pobre en una noche muy fría que se quedó sin un techo donde dormir. Pasa por un campo y a lo lejos ve una granja y toca a la puerta del granjero y comenta “Es de noche, hace frío y no tengo donde dormir, me permite usar su establo?” El granjero le comenta que sí, que duerma allá con los animales.

El pobre hombre se instala y al cabo de unos minutos toca a la puerta de la casa del granjero.

“Buen hombre, hace frio y no he cenado, tiene algo para cenar que me pueda invitar?”

El granjero le responde que no!

El pobre hombre le dice “Por lo menos puede prestarme una olla, creo que podré prepararme una sopa de piedras“ y le enseña 3 redondas piedras de rio.

El granjero le presta la olla y el pobre hombre se retira.

Al poco tiempo, el granjero se intriga sobre la sopa de piedras y sale al establo a ver al pobre hombre, quien estaba ya con una fogata y la olla con agua y las 3 piedras.

El granjero le pregunta “y así es la sopa de piedras?” el pobre hombre responde “claro, y es suculenta, pero no le vendría mal un par de papas” el granjero le responde “pues tengo unas cuantas, puedo traérselas”.

Le agrega las papas a la sopa de piedras y el pobre hombre le dice

“ esta rica la sopa de piedras, pero creo que quedaría mucho mejor si le agregamos algunas zanahorias y elotes” el granjero contesta “creo tener algunos por ahí” y se los trae.

Le agrega algunas cosas más y pasan a servir.

y en ése momento, el granjero comenta “ creo que es la mejor sopa de piedras que he probado”.

 

La moraleja no la entendí en su momento, pero hoy, siendo un profesional del diseño, creo que la enseñanza es que de algo aparentemente sencillo, podemos valernos para persuadir a una audiencia. Por otro lado, cuando los papeles cambian un poco, hay clientes que llegan con la intención y el presupuesto para una “sopa de piedras” y quieren que sepa a caldo de verduras, pero no están dispuestos a pagar por las papas, las zanahorias ni los elotes.

 

Un caso muy común y real es un cliente que llega por un folleto y tiene un presupuesto exageradamente austero. Pero en el folleto se requieren fotos, redacción, diseño gráfico, diseño editorial, preparación de archivos para imprenta entre otras cosas y el cliente no entiende, o no quiere entender que todo eso tiene un costo, y alega “yo solo tengo para una sopa de piedras, y la que tu preparas, está muy cara“.

 

Saludos.

 

 

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